lunes, 31 de marzo de 2008

Y qué onda con el paro agrario

Publicamos la opinión del Grupo de Reflexión Rural sobre la actual movilización producida en el campo argentino. Se destacan algunos ejes como la ceguera de los ruralistas que ven como único enemigo al Estado invisibilizando así a las grandes exportadoras que los timan y de las cuales dependen. La cómoda y triste posición de los "progresistas" funcionales al Sistema de la Soja, que ven oligarquías en donde encuentran un campito. Y la suprema habilidad de los campeones de siempre, los Grobo, Bunge, Cargill, a quienes las balas ni les rebotan, porque nadie les apunta.

Texto publicado por Anred - redaccion@anred.org)

Existe una mezcla de verdades y de mentiras en los discursos de ambos supuestos bandos de este conflicto del campo que está en los diarios y en el paro agrario. Para Lousteau, que debe alimentar un sistema político clientelar insaciable, las retenciones diferenciadas aparentarían ser -aunque mínima- una medida justificada, al menos para buscar recursos y tratar de equilibrar un poco la desmesura de la sojización. Es por otra parte lo mínimo que se podría aguardar de un gobierno como política agraria cuando la Secretaria respectiva está en manos de alguien que no conoce sino de pugilato.

La soja, seguirá siendo un gran negocio para muchos, aunque se eleven aun más las retenciones. De paso el Ministro de Economía le recuerda en el diario al campo que con esas retenciones comprará en el curso del año cuatro mil millones de dólares para mantener el dólar alto. Cuestión fundamental que aparece de modo solapado: el valor del dólar que posibilita una Argentina agro exportadora en que los sojeros hacen fortunas, está mantenido gracias a que todo el país aporta comprando ingentes cantidades de dólares mes a mes para mantener el tres a uno... Pero de esto no se habla o simplemente se lo da a entender solamente como instrumento de presión, frente a los también insaciables que protestan un poco....

Por otra parte, en algo el campo tiene razón de quejarse. Se ha instalado una enajenación respecto a visualizar sólo los finales de las cadenas productivas. Suponemos que tiene que ver con una mirada urbana excluyente y con los intereses de los Agronegocios y en especial de las cadenas agroalimentarias. Resulta evidente que las preocupaciones, las políticas, el foco de atención mediático, etc. están solo sobre los finales de las cadenas. Se visualiza el saché de leche, no al tambero. Se visualizan los silos no las tranqueras. Se ve el final de la cadena, el resto no se considera.

Como GRR, hemos recordado reiteradamente que los derechos a la exportación comúnmente mal llamados retenciones, mal llamados porque lo que se retiene se devuelve y ello aquí no sucede, fueron establecidos por el Presidente Duhalde en el año 2002 para ser pagados por los exportadores. Y aparentemente así es, aunque la trampa es que los exportadores le añaden estos costos a la producción, o sea que violando el espíritu de la Ley, socializarían estas retenciones hacia abajo con los productores e inclusive con los consumidores que somos todos nosotros, porque pagamos las retenciones a la exportación del trigo aparentemente cada vez que compramos pan, con lo cual nosotros y cada productor, pagamos las retenciones con las cuales se mantiene el dólar alto para que el sistema continúe pedaleando, produciendo desempleo, cáncer y devastaciones, así como también dinero para paliar la pobreza que la soja produce y con esa pobreza "clientelizada" se pueda perpetuar el sistema político partidista que sostiene a la Republiqueta sojera minera...

Y lo paradójico es que, cuando los representantes del campo protestan, lo hacen contra el Estado que aplica las retenciones y no contra las corporaciones que, en nombre del Estado y abusando de su rol en la cadena de comercialización, las socializan con ellos. De tal manera que, abrevando en obsoletos criterios antiestatalistas de entraña liberal, hacen causa común con los mismos finales de la cadena que los abusan e invisibilizan, o sea con ADM, con Bunge, con Dreyfus, con Cargill... y la dependencia que sienten hacia las corporaciones es tan grande que siendo sus víctimas, prefieren operar como cómplices y acusar al Estado. ¿Acaso FAA, CRA o CARBAP son exportadores? Entonces, ¿por qué razón van al paro agrario contra un impuesto a las exportaciones sino porque están cubriendo la aberración y la violencia de que las corporaciones les hagan pagar el tributo a ellos?

De hecho, tomemos conciencia que los que protestan por las políticas tributarias son los productores, no son Los Grobo, ni El Tejar, Cargill o ADM los que se quejan. Estos últimos le pagan al productor la tonelada de soja aproximadamente a 165 dólares cuando su precio es de trescientos dólares. O sea que el resto, 135 dólares va para el gobierno como derecho a la exportación. Luego la venden en el mercado de Chicago a 550 y además, generalmente, hacen eso luego de triangularla entre sus propias oficinas para subfacturarla y pagarle lo menos posible al Estado. El negocio de los exportadores y de las empresas a ellos vinculadas, es de ese modo fabuloso.

Pero no se detienen allí las ganancias. Los exportadores y sus socios, también y en simultáneo, se transforman en productores de agrocombustibles, de carne vacuna a corral y también de pollos, tal como la empresa AVEX de Los Grobo. Las nuevas y extraordinarias dimensiones de los agronegocios, tales como la Granja Tres Arroyos que faena tres cientos mil pollos diarios, y que participa de los actuales convenios de la Argentina con Venezuela, sube la apuesta productiva a niveles donde solamente pueden jugar las Corporaciones. Los granos con que preparan los alimentos balanceados con el que hacen esa carne producida en forma industrial, también los pagan a 165 dólares como si fuera para exportación, cuando en realidad, esa soja no sale del país como grano, o sea que el alimento de sus criaderos, les cuesta la mitad que al productor común que hace carne, y con el que compiten en el mercado interno. En el caso que hagan biocombustibles estarían pagando como derechos para la exportación tan solo un 20% de retenciones, cuando le sacaron por los granos 45% al productor, o sea que el 25 por ciento es ganancia líquida, y estamos hablando en este caso, de aproximadamente 75 dólares de ganancia por tonelada, producto de una estafa lisa y llana aunque legalizada, que por otra parte no se denuncia, sencillamente por una dependencia ideológica de las víctimas que aceptan sufragar ese precio vil para continuar dependiendo de un liderazgo que viene de larga data.

De esa manera, podríamos afirmar que cualquier política tributaria que se establezca, en los marcos del actual modelo de agro exportación y de producción de commodities, no hace sino fortalecer la tendencia a mayores cultivos industriales, a la vez que añadir riquezas a los que más tienen: los pooles y las Corporaciones. Las políticas actuales, acrecientan las prácticas de una agricultura industrial sin agricultores ni población en el campo. Las mayores retenciones a la Soja devienen, paradójicamente, de esa manera, en una mayor sojización.

Respecto al actual paro agrario, entendemos que no se debería hablar más de la oligarquía, al menos tal como a ella nos referíamos hasta no hace demasiado tiempo, como continúan haciendo sectores "progresistas" funcionales al sistema de la Soja, porque en realidad una oligarquía es una clase que tiene poder propio o que tiene poder sobre el Poder y en este caso uno de los problemas de estos ricos ganaderos invernadores es que no solo no tienen suficiente poder sobre el Gobierno o sobre el Estado, sino que ni siquiera tienen la capacidad de negociar más o menos exitosamente con los Frigoríficos o con los Pooles, y por eso el pataleo y las tensiones en las que estamos, sin suficiente conciencia y con discursos antiguos, prejuiciosos y con connotaciones al pasado, en que sobrenadan enormes confusiones y nostalgias de la época en que tenían poder, y en especial en los que no queda claro, aparte de los propios fantasmas, contra quien se pelea o acaso qué es lo que se quiere conseguir. Volver al pasado para ellos es imposible, deberían en todo caso saber negociar en el presente con los gerenciadores del modelo, pero se les mezcla la visceralidad y los viejos discursos se les imponen absurda y patéticamente, sembrando aún más confusión en los escenarios políticos de la Argentina, donde todas las tendencias y vectores parecieran continuar alentando, desde diversos abordajes, a la Republiqueta Sojera.

GRR Grupo de Reflexión Rural

Marzo de 2008

(texto modificado para ser publicado)

REHENES DE MONSANTO (O COMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO, Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO)

Dedicado a la gente del Mocase, y a los expulsados por la soja, la codicia, la ineptitud de los gobiernos, las topadoras y los plaguicidas.

Por Dr. Raúl A. Montenegro*

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías. Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero. Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero. Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano. Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita. Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel. Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja. Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos. Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte. Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado. Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas. Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales. Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo. Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados. Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte. Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena. Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja. Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos. Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana. Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo. Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron. Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan. Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

* Biólogo. Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia) Presidente de FUNAM. Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).

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sábado, 29 de marzo de 2008

Tierra, trabajo y soberanía alimentaria para todo el pueblo

¡URGENTE REDISTRIBUCIÓN Y SOCIALIZACIÓN DE LAS RIQUEZAS!

HACE FALTA UNA REFORMA AGRARIA INTEGRAL QUE GARANTICE: TIERRA, TRABAJO Y SOBERANÍA ALIMENTARIA PARA TODO EL PUEBLO

RETENCIONES SÍ: A LOS GRANDES TERRATENIENTES Y POOLS SOJEROS, DIFERENCIANDO A LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES

Las formas que va tomando el "paro agropecuario" generan distintas lecturas, según los intereses económicos y políticos que se expresan. Las voces más escuchadas son las de la Sociedad Rural Argentina y el Diario La Nación, que plantean falsamente el problema de "la expoliación del interior productivo" por parte de centros urbanos parásitos; por su parte, también se hace oír el gobierno, que juega a presentarse como defensor de los intereses de la sociedad. Todos: gobierno, entidades de grandes productores, medios de comunicación, hablan del "campo" ignorando a los millones de campesinos pobres, desplazados de sus tierras, perseguidos, arruinados por el desmonte sin control, la explotación minera y el modelo sojero. Como si las intensas luchas en defensa de la tierra y de la cultura ancestral que se expresa en el interior profundo de nuestra patria no existieran, ignoran las fuertes luchas y denuncias que por años vienen desarrollando las organizaciones que integran el Movimiento Nacional Campesino Indígena (Vía Campesina), como el Mocase de Santiago del Estero, o los movimientos de Córdoba, Mendoza y Salta. Por fuera de la disputa gobierno-"campo", ante esa realidad de exclusión, marginación y explotación en el campo expresamos nuestra principal solidaridad.

LA POLÍTICA DE SOJIZACIÓN

Respecto al conflicto de intereses que se presenta durante estos días, lo primero que hay que decir es que entre el gobierno y los grupos mas concentrados de la actividad agropecuaria hay acuerdos básicos: reducir la actividad agropecuaria a los "agronegocios", decisión que favorece la concentración del capital y arruina a los pequeños productores. La política de los "agronegocios" tiene como principales ganadores a los proveedores de insumos (semillas fertilizantes, herbicidas) sector que esta fuertemente concentrado, cartelizado y trasnacionalizado, y a los frigoríficos exportadores, todos de propiedad extranjera. Quienes desde hace años se han llevado la parte del león de los agronegocios no han sido sustancialmente afectados por medidas económicas y gozan de los beneficios de una estructura impositiva regresiva que se centra en gravar el consumo y la producción, pero no a la ganancia

Con el aumento de las retenciones a la importación, el gobierno busca quedarse con una mayor porción de la torta, sin cuestionar ni modificar una lógica que ha impulsado durante los cuatro años de anteriores, teniendo en sus manos herramientas que le permitían orientar la actividad agropecuaria hacia la producción de alimentos. En ese contexto, la soja desplazó a las verduras y a la producción de cereales y de carne; destruyó rodeos y majadas, liquidó a medianos y pequeños propietarios rurales que alquilaban campos para mantener sus rodeos, destruyó bosques, desalojó a miles de familias campesinas poseedoras. La política de retenciones a la producción agropecuaria es socialmente justificable, si se la integra a una política impositiva progresiva, que alivie a los que menos tienen y grave a los más ricos. Esto no sucede en el país. Por eso, sería necio desconocer, aún en medio de los planteos de las asociaciones rurales oligárquicas, la legitimidad del reclamo sobre el carácter confiscatorio de las retenciones que plantean los pequeños productores. En una situación muy compleja y tergiversada por discursos engañosos, se han desarrollado estos paros agropecuarios y cortes de ruta donde los pequeños productores han puesto el número e impulsado las acciones mas radicalizadas; mientras las instituciones más conservadoras han puesto el discurso, los paños fríos e incluso la denuncia sobre posibles infiltraciones, frente a acciones que no pueden controlar.

¿PARA QUÉ USA EL GOBIERNO LAS RETENCIONES, EL SUPERÁVIT FISCAL Y LAS RESERVAS MILLONARIAS? ¿QUIEN ES QUIEN EN ESTE CONFLICTO?

En los barrios humildes y poblaciones marginadas donde hace estragos la exclusión social estructural, y en los sueldos de los trabajadores y trabajadoras que seguimos por debajo de la línea de pobreza, esta disputa genera el escepticismo de saber que ambos bandos: el gobierno y "el campo", juegan su propio juego al margen de nuestros intereses.

Piquetes de pequeños productores pero también de "4x4", generan lecturas que confunden a algunos y hacen compleja la interpretación política de esta coyuntura. Ante esto, apelamos a un método de análisis sencillo y efectivo: nos preguntamos quiénes en este conflicto expresan a "sectores populares" y quiénes a intereses antagónicos. Entonces leemos, en el campo en nuestro país, la presencia de pequeños campesinos excluidos que defienden su tierra y su cultura, agrupados principalmente en el MNCI, como señalamos; reconocemos que pequeños productores nucleados en la FAA defienden su derecho al trabajo contra una propuesta impositiva de parte del gobierno que no discrimina entre grandes terratenientes y pequeños productores, lo mismo que comerciantes y cuentapropistas que en los pueblos dependen de la economía generada en torno al campo.

Del otro lado, vemos a las entidades oligárquicas que, como lo hicieron históricamente, defienden sus privilegios sin importarle nada más; vemos al gobierno que, aunque decidido a sostener la disputa por el porcentaje de las retenciones con estas entidades "del campo", no sólo no cuestiona el modelo en que se sustenta la explotación agropecuaria, sino que hace de este modelo su principal vía de recaudación, ignorando cualquier perspectiva de reformar las reglas de juego respecto a la tenencia, concentración y uso de las tierras productivas en nuestro país (¡ni hablar de una Reforma Agraria!). Ignorando también cualquier tipo de propuesta de redistribución de la riqueza, que resultaría posible si se involucrara al pueblo en la discusión sobre el destino de retenciones, superávit y reservas millonarias. Completan el cuadro de quienes expresan intereses "antagónicos" al pueblo, la derecha política y comunicacional, dedicada a generar análisis alarmistas y a desgastar al gobierno en esta pulseada interna entre quienes disputan sus intereses al margen de la realidad de los trabajadores y el pueblo. El rol disciplinador y patotero jugado nuevamente por la burocracia sindical de la CGT, con la complicidad del gobierno, y la inicialmente negada y luego confirmada presencia de la gendarmería en Santa Fé, reeditan las limitantes del discurso oficial.

Hecha esta lectura general, es cierto que los medianos y pequeños productores de la Federación Agraria Argentina, decidieron confluir en la protesta con los grandes sojeros asociados a las oligarquías del campo. Esta no es la única confusión: entusiasmados con una situación en la que se le "pega al gobierno" y en función de cierto dogmatismo ideológico, expresiones importantes del campo popular, como la maoísta Corriente Clasista y Combativa, o dirigentes mediáticos como Raúl Castells, saludaron sin medias tintas la "rebelión agraria contra el gobierno"… Humildemente, desde el FPDS creemos erróneos esos posicionamientos, y si bien es necesario enfrentar las políticas de éste gobierno que no apuntan a resolver las necesidades populares, no será aliándose a las oligarquías terratenientes la forma de generar consensos y acompañamiento popular.

Desde el Frente Popular Darío Santillán proponemos una amplia unidad de todos los sectores populares que son víctimas de este modelo económico que incluye la política de agronegocios y que es continuidad del neoliberalismo. Propugnamos un proyecto de país basado en la justa distribución y socialización de las riquezas, que incluya una reforma agraria integral y garantice tierras, trabajo y soberanía alimentaria para todo el pueblo, basado en el protagonismo popular; en la de defensa de nuestros bienes naturales.

A no confundir "el campo" con "los campesinos"

Recibido de Gallego Rebelde (gallegomza@gmail.com)

El conflicto que se vive en Argentina por "la rebelión de los productores rurales" y que ha sido reproducido en medios de comunicación de todo el mundo, requiere de un análisis profundo. En este país "el campo" y "los campesinos" desde hace unos cuantos años no son la misma cosa. Abordaremos el caso de Argentina, pero este es un modelo que se reproduce, en mayor o menor medida, en toda América Latina.

Desde la década del '90, con la presidencia de Carlos Menem, se comenzaron a producir grandes cambios en el sector agropecuario. La sojización del campo, trajo aparejada una fuerte concentración de las tierras más fértiles en manos de los llamados pool de siembra y su consiguiente éxodo de mano de obra excedente hacia las grandes ciudades.

Cientos de miles de familias de campesinos, se fueron viendo forzados a abandonar el campo presionados por un nuevo modelo de agricultura, que no necesita agricultores. Los pequeños productores fueron siendo sistemáticamente fagocitados por los pool de siembra y hoy la Argentina toda, es una inmensa plantación de soja, que ya ocupa casi el 70% de la superficie total sembrada.

Desde el gobierno se plantea que la suba en las retenciones a la soja, está pensada como estrategia para desalentar el incremento de este cultivo a lo largo y a lo ancho del país, ya que los extraordinarios precios internacionales obtenidos por el monocultivo de la soja, desalientan la producción de otras siembras como el trigo, el maíz y otros productos agrícolas necesarios para abastecer al mercado interno.

Por otra parte, no olvidemos que los monocultivos incentivan el uso de fertilizantes y agroquímicos altamente contaminantes. Que producen desertificación, contaminación del agua y pérdida de biodiversidad.

Estamos de acuerdo con que las retenciones, así como están planteadas, concentran la riqueza en Buenos Aires. Pero la solución a esto pasa por que el gobierno debe incrementar el gasto nacional en aquellas regiones que lo necesiten, alentando la diversificación de cultivos y apoyando la creación, financiación y el trabajo de las PyMEs y los campesinos, que son los mayores creadoras de empleo y productores de alimentos.

Se ha instalado desde los medios de comunicación la falsa premisa de que "el campo" es el que alimenta y financia al país. Esto es una doble falacia, en todo caso los que proveen de alimentos al país son "los campesinos", ya que "el campo" solo produce soja para exportar. Y financieramente, los ingresos que genera "el campo" para el país provienen de las retenciones, que son el motivo de su protesta.

El verdadero problema de fondo es la concentración de la tenencia de la tierra, pero esto por ahora ni se debate. Los alimentos no pueden ser objeto de ganancias ilimitadas. La Biodiversidad es una riqueza de los pueblos y la tenencia de la tierra, debe estar en sus manos.

El futuro de los campesinos, la sustentabilidad de la tierra, la contaminación del agua, la pérdida de diversidad biológica, la desertificación, la soberanía alimentaria; no dependen del porcentaje de las retenciones, sino de un modelo de país.

Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.

Ricardo Natalichio

Director

rdnatali@ecoportal.net www.ecoportal.net

jueves, 27 de marzo de 2008

Repudiamos el Lockout sojero. Exigimos políticas para los campesinos indígenas

Desde el Movimiento Nacional Campesino Indígena expresamos nuestro repudio al lockout agropecuario; el mismo expresa la ambición egoísta de los agronegocios que no conformes con haber devastado y saqueado los bienes naturales para ganar millones de dólares van por más.
Las llamadas “entidades del campo”, SRA, CRA, FAA y CONINAGRO sólo pronuncian los dictados de los agro negocios. Hoy su símbolo es la soja transgénica, que por su alta rentabilidad ha devastado bosques, desalojado comunidades campesinas e indígenas, contaminando suelos y aguas y aumentado los precios de los alimentos en el mercado interno. Nuestras comunidades se ven diariamente amenazadas por matones y topadoras que responden a esta política del campo. La soja además genera sólo un puesto de trabajo cada 500 hectáreas. El avance de la soja significa un campo desierto verde y contaminado, sin agricultores y ciudades saturadas de familias expulsadas de las zonas rurales.
Coincidimos con la necesidad de frenar el avance de la soja en nuestro país, y entendemos que las retenciones e impuestos progresivos son medidas necesarias, sin embargo insuficientes.
El gobierno durante años ha fomentado los agro negocios. Casi no existen políticas destinadas a las comunidades campesinas indígenas.
Algunos pequeños productores han quedado envueltos en el doble discurso de la Federación Agraria Argentina y participan de los piquetes engañados (las retenciones no afectan a los pequeños productores). FAA ha vuelto a responder a sus socios sojeros abandonando a sus federados pequeños como lo hizo en distintos momentos de la historia, lo más reciente fue su silencio durante los ‘90 cuando fueron expulsados del campo 300 mil pequeños productores.
Por eso esta es una oportunidad para redefinir las estrategias de desarrollo en función de la agricultura campesina indígena, el pequeño agricultor que vive en su predio, el trabajador rural. Esa estrategia debe contar como actores fundamentales a las organizaciones campesinas, destinar recursos a créditos y subsidios que mejoren la infraestructura comunitaria, productiva y de servicios sociales en el campo profundo, detener los desalojos de familias campesinas e indígenas, planificar la redistribución de la tierra y el repoblamiento del campo, garantizar la producción de alimentos sanos para la población y centralizar en el gobierno las exportaciones para regular los precios internos y redistribuir los ingresos.
La correcta reglamentación de la ley de bosques es otro paso fundamental.
La agricultura campesina genera 35 puestos de trabajo genuinos por cada 100 hectáreas, garantiza diversidad productiva, abastecimiento de mercados locales, desarrollo de la identidad cultural y protección y uso sustentable de los bienes naturales.
Es necesario caminar a la Soberanía Alimentaria de nuestro pueblo y eso no es compatible con monocultivos transgénicos ni con el libre mercado.
Buenos Aires, 26 de marzo de 2008 Secretaría operativa Movimiento Nacional Campesino Indígena

Programa de Difusión de Información Coyuntural

Entendemos por Información Coyuntural todo aquel conocimiento publicado que tenga relevancia en un momento dado y para una comunidad específica. Una información es coyuntural cuando es útil y decisiva para la comprensión e interpretación de nuestra realidad. Para nosotros es de suma importancia que la comunidad entera pueda tener acceso a este tipo de conocimiento, para poder así tomar una postura ante los hechos que suceden en la vida cotidiana. Hemos pensado, como pequeña contribución en este sentido, desarrollar un programa de investigación, sistematización y difusión de información sobre temas importantes que afecten a la comunidad mendocina en la actualidad.

Los criterios con los que seleccionamos los temas a trabajar son los siguientes: a) Relación o impacto en la realidad local.

b) Presencia en la agenda de los medios de comunicación (contrainformación). c) Necesidades de las organizaciones sociales.

d) Relevancia para la comprensión del modelo económico-político imperante. Una vez finalizado el trabajo de sistematización, se realiza la difusión del material en distintos formatos y acompañado por diferentes actividades. En cuanto a los formatos de difusión, realizaremos dvds que contengan información escrita y audiovisual del tema en cuestión; también pretendemos poder ofrecer la información impresa en forma de periódico o folleto; y por último queremos brindar esa información a través de un blog en internet.

Para finalizar, invitamos a todos los interesados a trabajar y proponer ideas para este programa, ya que el mismo está abierto a la participación del público en general. Para ello no es necesario ser integrantes del centro de documentación.

viernes, 21 de marzo de 2008

Por una educación popular y liberadora. Bachillerato Popular en Roca Negra!!

Al principio fue tomar conocimiento de la experiencia del Bachillerato Simón Rodríguez, que impulsan los y las compas de Fogoneros en la zona norte del gran Buenos Aires; y enterarnos que eran varias las experiencias similares en fábricas recuperadas y movimientos sociales.
Entonces lo conversamos en el MTD, vimos el interés de compañeros y vecinos en completar sus estudios, convocamos a compañeros y compañeras docentes y educadores populares, a compañeros albañiles, herreros y artistas, fuimos, junto a los compas del MTD Capital y La Plata, a reuniones de "interbachilleratos" donde nos recibieron muy bien... y aquí estamos, con el Bachillerato inaugurado y funcionando!!
En dos meses se hizo el aula para el primer curso, se consolidó el equipo pedagógico y se inscribieron alrededor de treinta jóvenes y adultos, que sumaron a sus ganas de estudiar la confianza en el MTD del Frente Popular Darío Santillán, y en el proyecto...
¡Y aquí estamos! Es un proyecto en permanente construcción, hay mucho por mejorar y por crecer... Pero, ¿no sería una actitud "paternalista", de subestimación hacia nuestro pueblo, pensar que tiene que estar todo a punto para lanzar una convocatoria así? Iremos construyendo y haciendo fuerte este proyecto, ENTRE TODOS: vecin@s, compañer@s, trabajador@s de Roca Negra, militantes, docentes, colaborador@s...
¡Por supuesto que siguen haciendo falta brazos, aportes y voluntades! Así que quien quiera sumarse, bienvenid@.
Nos vemos en la lucha! (Gracias por reenviar y ayudar a difundir)
Seguimos defendiendo Roca Negra, por la definitiva expropiación del predio a favor de l@s trabajador@s!
MTD Lanús, Frente Popular Darío Santillán (mtdlanus@gmail.com)